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Segundo trimestre

Ecografía del segundo trimestre

Hola bonitas!!! Qué rápido pasan las semanas! Mañana por fin empieza el verano y ya estamos casi en la semana 22 de embarazo!! Se me está pasando mucho más rápido que con la nena…será porque no me deja tiempo ni para pensar, jeje.

La semana pasada fuimos a la ecografía del segundo trimestre, que se realiza sobre la semana 20. Se llama ecografía morfológica porque sirve para valorar la estructura del feto y su biometría, para conocer si el bebé se está desarrollando con normalidad, así como para excluir malformaciones. Gracias a Dios está todo bien, así que salimos super contentos de la consulta!!

rodrigo

Días antes habíamos ido a la ecografía en 4D a donde Cavero, que es especialista en este tipo de ecografías. Ya habíamos ido en la semana 12 también, al igual que hicimos con la niña. Es alucinante cómo se ve todo y lo bien que lo explica. Va órgano por órgano viendo todo al detalle y al final de todo te enseña en 4 dimensiones al bebé…es tan mágico!! siempre se me caen los lagrimones, jajaja. Parece mentira que esté dentro de mí cuando le veo moverse a toda velocidad en la pantalla de la consulta, y es tan bonito mi niño!!  🙂  jiji (diréis que estoy zumbada, jaja, pero es que le ves la carita como si le tuvieras ya en brazos). La consulta cuesta 110 euros pero merece la pena porque está un buen rato mirando todo bien y sales muy tranquila. Además te llevas una foto y los vídeos del bebé, que les hace mucha ilusión a los abuelos, jeje, y es un recuerdo inolvidable.

Por cierto, es alucinante cómo crece la barriga cada día, no deja de sorprenderme. Además con el niño se me ha notado mucho antes, me encanta!! Os pongo una foto del primer embarazo y de ahora en la semana 20 a ver qué os parece 😉

20+320+1

Pues nada, espero que os haya gustado el post y cualquier cosita ya sabéis que me podéis dejar un comentario 😉 Nos vemos en el próxima post. Un besazo!

El parto

Parto con heparina y adiro (Parte II)

Tenía este post pendiente y me apetece mucho contaros como fue el parto de mi niña y ya de paso recordar el día más maravilloso de mi vida.

En el otro post del parto nos habíamos quedado en que fui en la semana 37 y me vieron muy verde, así que me citaron para la semana 39, diciéndome que a cualquier síntoma que notase de posible parto no me inyectara la heparina y fuera a urgencias para confirmar si estaba de parto o no. Si no estaba, tendría que pincharme inmediatamente. Tal como me indicó mi hematóloga, dejé de tomar el Adiro en la semana 36.

Recuerdo que nos citaron un viernes en Prenatal II a ver como había evolucionado la cosa y a un PT. Yo tenía una tos de miedo, no paraba de toser y me daba cosa por la niña porque me costaba hasta respirar. Primero me hicieron el PT y se registraron dos contracciones pero bueno, me dijo la chica de allí que era normal en la semana que estaba, así que estaba ansiosa por entrar en la consulta a ver si me iban a programar ya el parto o no. Cuando entré me hicieron un tacto y me dijo la ginecóloga que tenía el cuello del útero prácticamente borrado y que había que programar para el día siguiente!! yujuuuu!!! que ganas tenía de este momento!! aunque que acojono también, jajaja!! Me dijo que tanta tos seguramente había ayudado a abrir el cuello, así que me alegré del dichoso catarro (no hay mal que por bien no venga!) El día siguiente le tenían lleno de cesáreas así que me citaron para el Domingo 31 de Mayo, nuestro gran día 🙂 Me dijeron que me pinchara el día antes la heparina como siempre (lo hacía a las 9:30 de la mañana más o menos) pero que el Domingo ya no me pinchara, ya que tienen que pasar por lo menos 12 horas del último pinchazo para evitar hemorragias.

Y por fin llegó el gran día!!! Ingresamos a las 8:17 exactamente de la mañana. Para lo nerviosa que soy yo estaba muy tranquila, con todo lo que nos había costado llegar hasta ese momento lo único que quería es que saliera bien, y para ello tenía que confiar en el personal médico y en mi cuerpo, así que me dejé llevar. Llevaba conmigo a mi Virgenzuca del Carmen que me había prestado mi abuela y así sentía que me transmitía fuerza.

Como ya tenía el cuello del útero borrado ya estaba hecha una parte importante del trabajo de parto, así que ya me podían inducir el parto. Gracias a Dios me tocaron unas matronas sensacionales, una oficial y otra residente, majísimas las dos, Carolina y Clara recuerdo. Me pusieron los monitores para controlar el pulso de mi bebé y las contracciones, y a partir de ahí empezaba todo.

Vino la ginecóloga a verme y me comentó que tenía que romperme la bolsa y así lo hizo. Como yo no tenía ni idea de nada porque prefería no saberlo, confié en ellas y fui obedeciendo a lo que me decían. Se iban registrando contracciones y más tarde me pusieron la oxitocina para acelerar el proceso y poco a poco fueron aumentando los dolores. Las matronas me dijeron en todo momento que cuando yo quisiera y notara mucho dolor que se lo dijera para llamar al anestesista y ponerme la epidural. Intenté aguantar todo lo que podía porque siempre había oído que con la epidural iba más lento el proceso, pero cuando vi que ya molestaban más de la cuenta pedí la epidural y enseguida me la pusieron. La verdad que tenía miedo a ese momento pero el chico que me lo hizo era muy majo y ni me enteré, menos mal.

Para las 5 de la tarde ya estaba dilatada entera y ya podía haber nacido la niña, pero al hacerme un tacto, vieron que la niña estaba muy arriba (no quería salir! jeje) y entonces vino la ginecóloga y les dijo a las matronas que empujara dentro de la sala de dilatación para ver si bajaba. Si pasaba de las 8:30 de la tarde y no bajaba se tendrían que plantear la cesárea. Recuerdo que no paraba de toser y las matronas me decían, ¿puedes empujar bien y hacer las respiraciones? y yo…por supuesto que lo voy a hacer! aunque se me salga el pulmón! jeje, todo en plan de coña y quitando nervios. Cada poco rato venían las matronas a mirar como estaba la nena, empujaba y me dejaban descansar…y finalmente a las 8 de la tarde la nena ya estaba abajo deseando salir!! Para todo esto mi marido todo el rato a mi lado animándome y diciéndome que lo estaba haciendo muy bien, lo cual es de agradecer porque te da mucha confianza.

Entramos a paritorio a las 8:05 de la tarde y a las 8:17 (justo 12 horas exactas de la hora de ingreso) nació nuestra preciosa nena!!! Por mucho que lo intente es imposible describir la emoción y la sensación tan hermosa que sentimos al verla, era nuestro sueño hecho realidad 🙂 Ahí estaba ella, calentita, gordita y con una carina tan linda que me tuvo que decir la ginecóloga que no tirara tanto para abrazarla que tenía el cordón umbilical corto y que esperara un segundo para llenarla de besos, jajaja. Aún siento en la piel el calorcito que desprendía, y la caruca de mi marido mirándola embelesado. El mejor momento de nuestras vidas sin duda.

Sigo dando las gracias a Dios y a nuestra Virgen del Carmen porque todo salió muy bien y tengo un recuerdo muy bueno de ese día. Ojalá que con el niño sea igual. Al final lo importante es que estén sanitos.

Por cierto, al día siguiente volví con la rutina de Eutirox (me bajaron la dosis ya), y con la heparina y el Adiro. La heparina tuve que pincharme hasta 6 semanas después del parto y el Adiro de momento no me le quitaron.

Quiero dar las gracias al personal que nos atendió porque nos trataron genial e hicieron que ese día fuera mas especial aún. 

El embarazo

Vuelvo con novedades!!!

Lo primero de todo pedir disculpas a todas aquellas que me habéis leído hasta ahora. Desde la ultima vez que escribí me han pasado un montón de cosas y una sobre todo emocionante e ilusionante… Estoy embarazada!! Siiiiiiii !! No he querido escribir hasta ahora porque al igual que me pasó con la nena, he estado unos meses  de precaución y bastante acojonadilla, jeje. Ahora estoy de 20 semanas y aunque como digo yo, siempre voy a estar con miedo hasta si Dios quiere verle en mis brazos, por lo menos ya me apetece contaros cosillas y deciros como lo estoy llevando para las que estéis en mí misma situación o lo vayáis a estar, porque si, pronto lo estaréis las que lo deseáis, optimismo!! Por cierto, es un NENE!!! Aunque nos daba exactamente igual, lo importante es que este bien.

Por otra parte he estado bastante liada en el trabajo, nos vino una jefa nueva y hemos estado bastante puteadillas. Así que lo único que me apetecía cuando llegaba a casa era estar con mi chiquitina y descansar lo que podía. Por cierto os cuento! Mi niña ya ha hecho la semana pasada un añito! Es alucinante como pasa el tiempo! Y está hecha una brujilla, todavía no anda pero quiere estar tooooodo el rato en el suelo andando de la mano, jeje, y yo con mi incipiente barriguita doblando el riñón hasta que pueda, jaja. Cada día que pasa descubre algo nuevo y te sorprende con sus cosas, la quiero tanto….

Intentare hacer una o dos entradas a la semana, y así ir viviendo con vosotras esta gran aventura, y también que me contéis de vosotras y ayudaros en todo lo que pueda. Sobre todo quiero daros fuerza, y deciros para las que estéis en un momento amargo que confiéis en vosotras y en vuestro cuerpo, que lo vais a conseguir y me lo vais a contar algún día. Un fuerte abrazo para todas amigas.

El parto

Parto con heparina y adiro (Parte I)

Desde que me enteré que estaba embarazada y fui a la hematologa para que me explicara como pincharme las dosis de la heparina y como  seguir tomando el adiro, me dejó claro que si todo iba bien, mi parto sería programado para la semana 37-38 más  o menos.

Me llevaron el embarazo en la Residencia Cantabria en Prenatal II, donde acudía todos los meses para hacerme una ecografia de seguimiento y ver como llevaba el tema de hematologia y del endocrino.

Mi marido y yo habíamos calculado más o menos la semana en que veríamos por fin la carita de nuestra nena, por la fecha que siempre nos habían dicho, semana 37 más bien. Pero al final, a partir de la semana 35 nos citaban cada dos semanas con la ginecóloga y nos dijeron que no provocarían nada hasta que no hubiera señal ni síntoma de que el parto podía estar próximo.

La semana 37 fuimos todo ansiosos a consulta y al hacerme el tacto vieron que estaba todavía “verde” así que me citaron para la semana 39….no me lo podía creer!! Todavía dos semanas más!! Que ganas!!

Por su parte, mi hematologa me envió un informe con las pautas a seguir de cara al parto. Suspender el adiro 100 en la semana 36 y la heparina el día antes. Me podría poner la epidural siempre y cuando hubiesen pasado 12 horas desde la última inyección.

En el siguiente post os explico con detalle el día del parto 😉

Primer trimestre

Mi embarazo después del aborto

A los 6 meses de tener el aborto diferido me volví a quedar embarazada…lo primero que hice nada más ver el positivo fue mirarme al espejo y reírme y llorar a la vez! Estaba tan tan contenta pero tan tan cagada…:)

Quería haber preparado alguna sorpresa a mi marido pero no me pude aguantar y fui corriendo a la cama a enseñarle el predictor, jeje. La cara de él decía lo mismo que la mía, genial !! pero hay que ser cautos. No podíamos dejar de mirar la rayita embobados.

Lo primero que nos habían dicho los médicos era que en cuanto viésemos el positivo teníamos que llamarles para empezar a pincharme la heparina. Yo ya tomaba el eutirox para el tiroides y el adiro 100, pero era importante empezar cuanto antes con la heparina para evitar alguna complicación, así que ese mismo día les llamé y me citaron.

Empecé con el Clexane 40 una vez al día. Me dijeron que era bueno pincharse siempre sobre la misma hora, así que mi ritual era: a las 9 tomaba el eutirox (media hora antes de desayunar), a las 9:30 me pinchaba en un costado de la barriga la heparina y desayunaba, y el Adiro 100 lo tomaba después de comer, así todo el embarazo y encantada de la vida 🙂

Las dosis del Clexane y del eutirox me las revisaban cada mes. Me hacían análisis y en función de los resultados me ajustaban la dosis. Esto es importante decir que te lo tiene que controlar un médico, y nunca hacer nada por nuestra cuenta.

Tengo que reconocer que disfruté cada día de mi embarazo al máximo, pero también tuve muchos miedos, a cada ecografía que nos tocaba ir, entraba casi llorando de la tensión y hasta que no nos decían que todo estaba bien no respiraba tranquila. Creo que cuando has tenido una experiencia anterior que no salió bien es inevitable no sentir miedo y preocupación. Pero por otra parte sabía que estaba haciendo todo lo que podía hacer. Ya me había mirado todo y había puesto remedio a todo lo que me habían dicho así que sólo tocaba esperar y rezar a Dios y a mi Virgenzuca del Carmen para que saliera todo bien. Y gracias a Dios todo salió bien y tenemos a nuestra nena con nosotros.

Para no extenderme en este post tenéis otro donde cuento cómo me pinchaba la heparina y mis revisiones.

Mi maternidad

El aborto involuntario (parte II)

Después de venir del hospital, yo no podía dejar de llorar y darle vueltas al asunto, ¿qué había pasado? ¿por qué había dejado de latir nuestro bebé si le habíamos escuchado pocas semanas antes?

Por aquel entonces yo estaba en el paro. Por una parte, me venía bien, porque así podía estar en casa desahogándome y tranquila, pero por otra parte, igual no me había venido mal salir a trabajar y olvidarme dentro de lo que cabe durante unas horas de todo el tema.

Además tres amigas y yo habíamos creado un grupo de Whatshap porque nos habíamos quedado embarazadas prácticamente seguidas y fue muy doloroso salirme porque no podía soportar ver sus comentarios y sus ecografías. Me sentía mal, porque yo me alegraba mucho por ellas y no les deseaba nada malo, pero pensaba, y ¿por qué nos ha pasado a nosotros? También mi cuñada estaba embarazada, así que inevitablemente el tema estaba todo el rato en la cabeza y cada vez que me enseñaban algo (ecos, ropita, etc) no podía evitar sentirme triste por dentro y tener envidia sana, ¿normal no?

Lo que más me costó es tener que dar explicaciones a la gente. Como cuando fuimos en la semana 8 nos dijeron que todo estaba bien y latía, pues ese mismo día decidimos empezar a contárselo a la familia y los amigos más íntimos, y ya se sabe que estos temas corren como la pólvora. Después del aborto, mucha gente que no sabía nada, nos seguían preguntando y claro, se me caían las lágrimas y me ponía fatal.

Todo el mundo nos decía las típicas frases ODIOSAS de: “bueno mujer tranquila eres joven”, “la naturaleza es sabia”, “eso es que venía mal y se paró” “todavía no era nada que estabas de poco”…¿cómo que no era nada? para ti no sería nada!!! para nosotros era nuestro futuro hijo y duele mucho!!! POR FAVOR, no digáis nunca a una pareja que acaba de perder un hijo, y sobre todo, a la mami, que lo ha sentido suyo dentro desde que vio el predictor, ninguna frase tipo a las que acabo de deciros. Es mejor callarse, un lo siento y un abrazo. Eso te reconforta, lo otro te enfada.

A raíz de todo esto, nos enteramos de muchas parejas conocidas y amigos de amigos que también les había pasado. La verdad que oír que a otras parejas les había pasado y después habían tenido niños es lo que más me aliviaba. También buscaba blogs  de chicas que las hubiera pasado para poder de cierta manera compartir sentimientos, pero la verdad que no encontré ninguno, por eso me prometí a mi misma que si algún día tenía por fin a mi bebé, crearía un blog para que otras futuras mamis que estuvieran pasando o hubiesen pasado por una experiencia similar, pudiese sentirse aliviadas al leerme, y aquí estoy, a vuestra disposición para que os desahoguéis si queréis conmigo y que veáis que aunque duele muchísimo y os sintáis las más desgraciadas del mundo (así me sentía yo) con el tiempo las cosas cambian, y gracias a Dios hoy tengo una nena preciosa que es la alegría de mi vida.

También os digo que hay muchas formas de tomarse las cosas. En mi caso, soy muy sentimental y lo pasé fatal (mi marido también y nuestras familias al vernos así), pero he conocido a personas que han tenido abortos y no le han dado más vueltas, pasó y pasó. Es más, mucha gente parece que es un tema tabú y no lo dice (es respetable). Por una parte les envidio porque así lo llevas mejor, pero para mí fue todo un duelo el pasar página y a día de hoy, aunque estoy feliz de la vida con mi niña, cuando me viene el recuerdo a la cabeza, todavía se me humedecen los ojos.

Soy de las personas que creen que todo pasa por algo, y hay que sacar un lado positivo de las cosas malas. En mi caso, el aborto sirvió para que me diera cuenta, después de muchas consultas y análisis, de que tengo un hipotiroidismo y un posible SAF, que seguramente fueron la causa de la pérdida. Pero gracias a ello, pude verlo y poner remedio, y a día de hoy, tengo una bebé preciosa, que cuando sea grande le contaré que tenemos una estrellita en el cielo que hizo que gracias a Dios ella se convirtiera en realidad. Gracias estrellita.