El parto

Parto con heparina y adiro (Parte II)

Tenía este post pendiente y me apetece mucho contaros como fue el parto de mi niña y ya de paso recordar el día más maravilloso de mi vida.

En el otro post del parto nos habíamos quedado en que fui en la semana 37 y me vieron muy verde, así que me citaron para la semana 39, diciéndome que a cualquier síntoma que notase de posible parto no me inyectara la heparina y fuera a urgencias para confirmar si estaba de parto o no. Si no estaba, tendría que pincharme inmediatamente. Tal como me indicó mi hematóloga, dejé de tomar el Adiro en la semana 36.

Recuerdo que nos citaron un viernes en Prenatal II a ver como había evolucionado la cosa y a un PT. Yo tenía una tos de miedo, no paraba de toser y me daba cosa por la niña porque me costaba hasta respirar. Primero me hicieron el PT y se registraron dos contracciones pero bueno, me dijo la chica de allí que era normal en la semana que estaba, así que estaba ansiosa por entrar en la consulta a ver si me iban a programar ya el parto o no. Cuando entré me hicieron un tacto y me dijo la ginecóloga que tenía el cuello del útero prácticamente borrado y que había que programar para el día siguiente!! yujuuuu!!! que ganas tenía de este momento!! aunque que acojono también, jajaja!! Me dijo que tanta tos seguramente había ayudado a abrir el cuello, así que me alegré del dichoso catarro (no hay mal que por bien no venga!) El día siguiente le tenían lleno de cesáreas así que me citaron para el Domingo 31 de Mayo, nuestro gran día 🙂 Me dijeron que me pinchara el día antes la heparina como siempre (lo hacía a las 9:30 de la mañana más o menos) pero que el Domingo ya no me pinchara, ya que tienen que pasar por lo menos 12 horas del último pinchazo para evitar hemorragias.

Y por fin llegó el gran día!!! Ingresamos a las 8:17 exactamente de la mañana. Para lo nerviosa que soy yo estaba muy tranquila, con todo lo que nos había costado llegar hasta ese momento lo único que quería es que saliera bien, y para ello tenía que confiar en el personal médico y en mi cuerpo, así que me dejé llevar. Llevaba conmigo a mi Virgenzuca del Carmen que me había prestado mi abuela y así sentía que me transmitía fuerza.

Como ya tenía el cuello del útero borrado ya estaba hecha una parte importante del trabajo de parto, así que ya me podían inducir el parto. Gracias a Dios me tocaron unas matronas sensacionales, una oficial y otra residente, majísimas las dos, Carolina y Clara recuerdo. Me pusieron los monitores para controlar el pulso de mi bebé y las contracciones, y a partir de ahí empezaba todo.

Vino la ginecóloga a verme y me comentó que tenía que romperme la bolsa y así lo hizo. Como yo no tenía ni idea de nada porque prefería no saberlo, confié en ellas y fui obedeciendo a lo que me decían. Se iban registrando contracciones y más tarde me pusieron la oxitocina para acelerar el proceso y poco a poco fueron aumentando los dolores. Las matronas me dijeron en todo momento que cuando yo quisiera y notara mucho dolor que se lo dijera para llamar al anestesista y ponerme la epidural. Intenté aguantar todo lo que podía porque siempre había oído que con la epidural iba más lento el proceso, pero cuando vi que ya molestaban más de la cuenta pedí la epidural y enseguida me la pusieron. La verdad que tenía miedo a ese momento pero el chico que me lo hizo era muy majo y ni me enteré, menos mal.

Para las 5 de la tarde ya estaba dilatada entera y ya podía haber nacido la niña, pero al hacerme un tacto, vieron que la niña estaba muy arriba (no quería salir! jeje) y entonces vino la ginecóloga y les dijo a las matronas que empujara dentro de la sala de dilatación para ver si bajaba. Si pasaba de las 8:30 de la tarde y no bajaba se tendrían que plantear la cesárea. Recuerdo que no paraba de toser y las matronas me decían, ¿puedes empujar bien y hacer las respiraciones? y yo…por supuesto que lo voy a hacer! aunque se me salga el pulmón! jeje, todo en plan de coña y quitando nervios. Cada poco rato venían las matronas a mirar como estaba la nena, empujaba y me dejaban descansar…y finalmente a las 8 de la tarde la nena ya estaba abajo deseando salir!! Para todo esto mi marido todo el rato a mi lado animándome y diciéndome que lo estaba haciendo muy bien, lo cual es de agradecer porque te da mucha confianza.

Entramos a paritorio a las 8:05 de la tarde y a las 8:17 (justo 12 horas exactas de la hora de ingreso) nació nuestra preciosa nena!!! Por mucho que lo intente es imposible describir la emoción y la sensación tan hermosa que sentimos al verla, era nuestro sueño hecho realidad 🙂 Ahí estaba ella, calentita, gordita y con una carina tan linda que me tuvo que decir la ginecóloga que no tirara tanto para abrazarla que tenía el cordón umbilical corto y que esperara un segundo para llenarla de besos, jajaja. Aún siento en la piel el calorcito que desprendía, y la caruca de mi marido mirándola embelesado. El mejor momento de nuestras vidas sin duda.

Sigo dando las gracias a Dios y a nuestra Virgen del Carmen porque todo salió muy bien y tengo un recuerdo muy bueno de ese día. Ojalá que con el niño sea igual. Al final lo importante es que estén sanitos.

Por cierto, al día siguiente volví con la rutina de Eutirox (me bajaron la dosis ya), y con la heparina y el Adiro. La heparina tuve que pincharme hasta 6 semanas después del parto y el Adiro de momento no me le quitaron.

Quiero dar las gracias al personal que nos atendió porque nos trataron genial e hicieron que ese día fuera mas especial aún. 

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2 Comentarios

  • Responder Patrifia 9 noviembre, 2016 at 8:28 pm

    Con el parto dejaste el adiro!?

    • Responder El deseo de mamá 22 noviembre, 2016 at 9:12 am

      Hola! Si, el adiro me mandaron suspenderle en la semana 36 y la heparina el día antes del parto. Saludos

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