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El parto

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Parto precipitado de mi segundo hijo

Despues de 3 meses que tiene mi chiquitín, he sacado un ratillo para contaros otro de los días más importantes de mi vida: el nacimiento de mi segundo tesoro 😍.

Como bien sabéis las que me seguís hace tiempo y me conocéis, debido a mis problemas de coagulación y tiroides mis partos tienen que ser programados, para poder suspender la heparina el día antes y así pasar 12 horas para poder suministrar la anestesia epidural.

El día 19 de Octubre tenía visita a Prenatal en Valdecilla y la noche antes había estado un rato en urgencias porque me entró un dolor muy fuerte en el lado derecho, como si fuera apendicitis. Me miraron y me dijeron que seguramente era que el nene había cambiado de postura y me estaba dando con el pie en alguna costilla. Aprovecharon para hacerme un PT y me dijeron que se había registrado alguna contracción pero que todavía estaba verde. El día 19 en Prenatal miraron el PT que me habían hecho en urgencias y puesto que ya se veía alguna contracción y era mi segundo hijo, decidieron programar mi parto para el día 22 de Octubre.

Recuerdo que ese día 19 era miércoles y echaban Velvet (me encantaba! Pena que acabó ya!) y mi niña andaba mala de catarro con fiebre y todo! Mi marido estaba de noche así que decidí quedarme a dormir donde mis padres porque con el dolor de pelvis si la niña me daba la noche casi no me podía mover y así mi madre me echaba una mano, además era el cumple de mi papi….Estuvimos hablando de lo bueno que era por una parte que te programaran el parto y de las ganas que teníamos de que saliera bien y ver la carita por fin a nuestro pequeñín.

Pues bien, cuando acabó Velvet me eché a la cama y puse a la niña conmigo porque no paraba…estuvo dando vueltas hasta las 5 de la mañana que decidí echarla a la cuna porque yo la daba más calor y al final la subía más la fiebre….y no sé cómo fue pero nada más volverme a la cama y disponerme por fin a dormir, empecé a notar de golpe unos dolores fuertes en la barriga!! Yo pensaba…no puede ser que hasta el sábado no me toca! Pero aquello había empezado y bastante fuerte cada 5-7 minutos! La matrona me había dicho que con el segundo había que ir pitando si teníamos las contracciones cada 5 minutos que solía ir más rápido! Pero no pensé que tanto y tan de repente! Sobre todo cuando por la mañana me habían dicho que estaba verde! Fui al baño y al limpiarme sangré un poco así que avise a mis padres y pitando mi padre me llevó para el hospital…( que nerviosos estaban! Jajaja, mi madre no me dejó ni sentarme en la baza por si le echaba decía 😂)

Mi marido salía a las 6 y justo a esa hora pasamos con el coche a la altura de su empresa, así que le mandé un whatsapp y le puse que nuestro chiquitín no quería dejarle dormir y estaba de camino. Ingrese en el hospital a las 6:10 am exactamente de 3 cm…los dolores eran ya muy fuertes y me dijo la matrona que me atendió primero que me dejaba ingresada por mi historial pero que en otras circunstancias me mandaría para casa! Vamos! Ni de palo! Yo dilato súper rápido y sabía que Rodri no tardaría en salir!

Me metieron en una habitación y mi padre se quedó esperando fuera. Cuando llegó mi marido a las 6:45 am yo ya tenía unos dolores súper fuertes y solo sabía decirle que me diera aire! Jijiji. Él pensaba cuando llegó que iría para rato pero yo veía que iba súper rápido porque los dolores no me daban tregua, y pedí rápidamente la epidural porque me habían dicho que era noche de muchos partos. Estaba la tercera para la epidural me dijo la matrona.

A los 15 minutos o así me miró y estaba ya de 8 cm!! Dilataba rápido no lo siguiente y mi querido anestesista sin venir todavía! Qué dolor por Dios! Pensaba que me desmayaba …pero me decía mi marido y el personal que lo estaba haciendo muy bien que aguantara. A los 10 minutos vino el anestesista y me estaban preparando cuando sentí que tenía que empujar ya! Me miró la matrona y dijo….ni anestesia ni nada! La cabeza se ve ya! Hay que empujar! Y así fue! Controlé las respiraciones y haciendo caso de lo que me decía la matrona empecé a empujar y hacer pausas para que mi niño no sufriera, y en 5 minutos….el otro gran amor de mi vida estaba en mis brazos, calentito, impregnado en esa grasilla resbaladiza, con una carita preciosa y con esa fragilidad que les rodea como si se fueran a romper, que hacen que les abraces y sientas esas ganas de llorar y reír a la vez! Qué bonito era por Dios! Y además me dijo la matrona que su placenta nunca la había visto así! Con forma de corazón! Y es que es tan lindo! 😍😍😍

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Fue un parto brutal….rápido, intenso, sin epidural como la mayoría de nuestras abuelas y madres, y vivido con mucha emoción! Tanto para mí como para todos los que allí estaban!

Al papi se le caía la baba y a mí ni os cuento! Ya teníamos nuestra hermosa familia al completo!

Eran las 7:45 am. Nuestro bebé había tardado solo una hora y media en nacer desde que ingresé. No podía ser más feliz 😄

Gracias a Dios y mi Virgenzuca del Carmen por este maravilloso regalo.

 

El parto

Testimonio del parto de una seguidora muy valiente

Lo primero de todo pediros disculpas por lo que he tardado en escribir, pero últimamente estoy súper cansada, me duelen mucho los huesos de la pelvis y la ciática, y junto con el quemazo de la mano he estado hecha un trapo, jeje. Menos mal que la mano ya la tengo genial, ya la puedo dejar al aire con cuidado de no darme un golpe.

Hoy os quiero contar la historia de una amiga del blog que me escribió a raíz de la entrada que hice del parto precipitado de Valdecilla. Ella también pasó por una experiencia mala y quería darlo a conocer a través del blog, así que os lo cuento tal como ella me lo contó.

Su hijo nació el 28 de febrero de este año y su fecha probable de parto era el día 16.  Hasta ahí diréis que todo normal porque se pueden estar dos semanas fuera de la fecha probable de parto, pero en el caso de María los médicos, tanto por la Seguridad Social como por lo privado, le habían dicho que su bebé aguantaría como mucho hasta los 7 meses porque era muy grande y tendrían que hacerla cesárea como pasó con su primer hijo.

A pesar de eso, no sólo esperaron a la fecha probable de parto sino que siguieron pasando los días y haciéndole PT y como no tenía las suficientes contracciones pues siguieron aguantando.

Ya una tarde, María empezó con muchas contracciones y dolorosas y acudió a urgencias donde después de esperar un buen rato la hicieron un PT y le dijeron que estaba muy verde, pero ella tenía muchísimos dolores y dijo que de ahí no se movía, y según palabras del personal de la Residencia la “dejaron pasar la noche” porque había habitaciones vacías, pero sin más. Iban pasando las horas y el dolor aumentaba, hasta que se decidieron a ponerle la epidural pero solo le hizo efecto en un lado, así que los dolores los seguía sintiendo súper intensos en el lado izquierdo, así toda la noche y toda la mañana. Entraban a mirarla y como no dilataba nadie hacía nada, hasta que gracias a Dios, dio con un médico que nada más explorarla mando a todo el personal de urgencias a quirófano con ella a hacerla una cesárea.

Lo que iba a ser una cesárea de 30 minutos se convirtió en una operación de 4 horas.

El niño estaba completamente pegado a su madre. La placenta era anterior, ósea por delante del bebé, y tuvieron que tirar y tirar de él para poder sacarle, pero al hacer eso le arrancaron el cordón umbilical y perdió muchísima sangre. Como seguía pegado a Maria,  no sabían de donde provenia la sangre y cuando salió estaba en parada cardiorrespiratoria y directo a cuidados intensivos intubado y con respirador artificial 😱😨😰 En toda esa locura a nuestra amiga le arrancaron literal un trozo de vejiga y tuvo que subir de Valdecilla a la Residencia un adjunto de Urología que estaba de guardia para coser la vejiga y poder continuar mientras ella perdía sangre a borbotones y su hijo lidiando entre la vida y la muerte (palabras textuales de María).

Una vez pasado todo y ya en planta, el niño gracias a Dios iba poquito a poco muuucho mejor y sin ninguna consecuencia, pero nuestra amiga tuvo bastantes complicaciones (5 concentrados de sangre, un absceso en la herida quirúrgica que metían dos dedos de la profundidad que tenia, infección por la sonda que tuvo mas de mes y medio, entre otras). Estuvieron ingresados 20 días, donde solo pudo estar una semana con su niño ya que pasó de cuidados intensivos a bajo riesgo. 

Y muchos más detalles que no me ha querido contar porque menos mal que todo quedó en una mala experiencia pero a día de hoy están los dos perfectos, sin consecuencias más que una cicatriz pero juntitos y sanos!!

No es justo que pasara esto después de las advertencias previas al parto y por dejar esperar….menos mal que dio con ese médico “Ángel de la guarda” porque si llegan a esperar más a saber lo que hubiera pasado….

Como digo siempre, gracias a Dios estos casos son mínimos pero es importante que se sepa para que no se piensen que se queda en el olvido. La verdad que cuando María me contó su historia se me caían las lágrimas…tanto su hijo como ella son unos auténticos campeones y eso que les pasó estoy segura que ha creado un vínculo tan fuerte que os unirá para siempre de manera especial.

Gracias María por contarme tu historia 😚.

El parto

Parto con heparina y adiro (Parte II)

Tenía este post pendiente y me apetece mucho contaros como fue el parto de mi niña y ya de paso recordar el día más maravilloso de mi vida.

En el otro post del parto nos habíamos quedado en que fui en la semana 37 y me vieron muy verde, así que me citaron para la semana 39, diciéndome que a cualquier síntoma que notase de posible parto no me inyectara la heparina y fuera a urgencias para confirmar si estaba de parto o no. Si no estaba, tendría que pincharme inmediatamente. Tal como me indicó mi hematóloga, dejé de tomar el Adiro en la semana 36.

Recuerdo que nos citaron un viernes en Prenatal II a ver como había evolucionado la cosa y a un PT. Yo tenía una tos de miedo, no paraba de toser y me daba cosa por la niña porque me costaba hasta respirar. Primero me hicieron el PT y se registraron dos contracciones pero bueno, me dijo la chica de allí que era normal en la semana que estaba, así que estaba ansiosa por entrar en la consulta a ver si me iban a programar ya el parto o no. Cuando entré me hicieron un tacto y me dijo la ginecóloga que tenía el cuello del útero prácticamente borrado y que había que programar para el día siguiente!! yujuuuu!!! que ganas tenía de este momento!! aunque que acojono también, jajaja!! Me dijo que tanta tos seguramente había ayudado a abrir el cuello, así que me alegré del dichoso catarro (no hay mal que por bien no venga!) El día siguiente le tenían lleno de cesáreas así que me citaron para el Domingo 31 de Mayo, nuestro gran día 🙂 Me dijeron que me pinchara el día antes la heparina como siempre (lo hacía a las 9:30 de la mañana más o menos) pero que el Domingo ya no me pinchara, ya que tienen que pasar por lo menos 12 horas del último pinchazo para evitar hemorragias.

Y por fin llegó el gran día!!! Ingresamos a las 8:17 exactamente de la mañana. Para lo nerviosa que soy yo estaba muy tranquila, con todo lo que nos había costado llegar hasta ese momento lo único que quería es que saliera bien, y para ello tenía que confiar en el personal médico y en mi cuerpo, así que me dejé llevar. Llevaba conmigo a mi Virgenzuca del Carmen que me había prestado mi abuela y así sentía que me transmitía fuerza.

Como ya tenía el cuello del útero borrado ya estaba hecha una parte importante del trabajo de parto, así que ya me podían inducir el parto. Gracias a Dios me tocaron unas matronas sensacionales, una oficial y otra residente, majísimas las dos, Carolina y Clara recuerdo. Me pusieron los monitores para controlar el pulso de mi bebé y las contracciones, y a partir de ahí empezaba todo.

Vino la ginecóloga a verme y me comentó que tenía que romperme la bolsa y así lo hizo. Como yo no tenía ni idea de nada porque prefería no saberlo, confié en ellas y fui obedeciendo a lo que me decían. Se iban registrando contracciones y más tarde me pusieron la oxitocina para acelerar el proceso y poco a poco fueron aumentando los dolores. Las matronas me dijeron en todo momento que cuando yo quisiera y notara mucho dolor que se lo dijera para llamar al anestesista y ponerme la epidural. Intenté aguantar todo lo que podía porque siempre había oído que con la epidural iba más lento el proceso, pero cuando vi que ya molestaban más de la cuenta pedí la epidural y enseguida me la pusieron. La verdad que tenía miedo a ese momento pero el chico que me lo hizo era muy majo y ni me enteré, menos mal.

Para las 5 de la tarde ya estaba dilatada entera y ya podía haber nacido la niña, pero al hacerme un tacto, vieron que la niña estaba muy arriba (no quería salir! jeje) y entonces vino la ginecóloga y les dijo a las matronas que empujara dentro de la sala de dilatación para ver si bajaba. Si pasaba de las 8:30 de la tarde y no bajaba se tendrían que plantear la cesárea. Recuerdo que no paraba de toser y las matronas me decían, ¿puedes empujar bien y hacer las respiraciones? y yo…por supuesto que lo voy a hacer! aunque se me salga el pulmón! jeje, todo en plan de coña y quitando nervios. Cada poco rato venían las matronas a mirar como estaba la nena, empujaba y me dejaban descansar…y finalmente a las 8 de la tarde la nena ya estaba abajo deseando salir!! Para todo esto mi marido todo el rato a mi lado animándome y diciéndome que lo estaba haciendo muy bien, lo cual es de agradecer porque te da mucha confianza.

Entramos a paritorio a las 8:05 de la tarde y a las 8:17 (justo 12 horas exactas de la hora de ingreso) nació nuestra preciosa nena!!! Por mucho que lo intente es imposible describir la emoción y la sensación tan hermosa que sentimos al verla, era nuestro sueño hecho realidad 🙂 Ahí estaba ella, calentita, gordita y con una carina tan linda que me tuvo que decir la ginecóloga que no tirara tanto para abrazarla que tenía el cordón umbilical corto y que esperara un segundo para llenarla de besos, jajaja. Aún siento en la piel el calorcito que desprendía, y la caruca de mi marido mirándola embelesado. El mejor momento de nuestras vidas sin duda.

Sigo dando las gracias a Dios y a nuestra Virgen del Carmen porque todo salió muy bien y tengo un recuerdo muy bueno de ese día. Ojalá que con el niño sea igual. Al final lo importante es que estén sanitos.

Por cierto, al día siguiente volví con la rutina de Eutirox (me bajaron la dosis ya), y con la heparina y el Adiro. La heparina tuve que pincharme hasta 6 semanas después del parto y el Adiro de momento no me le quitaron.

Quiero dar las gracias al personal que nos atendió porque nos trataron genial e hicieron que ese día fuera mas especial aún. 

El parto

Parto con heparina y adiro (Parte I)

Desde que me enteré que estaba embarazada y fui a la hematologa para que me explicara como pincharme las dosis de la heparina y como  seguir tomando el adiro, me dejó claro que si todo iba bien, mi parto sería programado para la semana 37-38 más  o menos.

Me llevaron el embarazo en la Residencia Cantabria en Prenatal II, donde acudía todos los meses para hacerme una ecografia de seguimiento y ver como llevaba el tema de hematologia y del endocrino.

Mi marido y yo habíamos calculado más o menos la semana en que veríamos por fin la carita de nuestra nena, por la fecha que siempre nos habían dicho, semana 37 más bien. Pero al final, a partir de la semana 35 nos citaban cada dos semanas con la ginecóloga y nos dijeron que no provocarían nada hasta que no hubiera señal ni síntoma de que el parto podía estar próximo.

La semana 37 fuimos todo ansiosos a consulta y al hacerme el tacto vieron que estaba todavía “verde” así que me citaron para la semana 39….no me lo podía creer!! Todavía dos semanas más!! Que ganas!!

Por su parte, mi hematologa me envió un informe con las pautas a seguir de cara al parto. Suspender el adiro 100 en la semana 36 y la heparina el día antes. Me podría poner la epidural siempre y cuando hubiesen pasado 12 horas desde la última inyección.

En el siguiente post os explico con detalle el día del parto 😉